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viernes, 29 de junio de 2012

Marcha al Campo de Batalla de Los Arapiles 23-06-2012


De la mano de las asociaciones de vecinos AVECARSA y ARATOR, tuvimos el enorme privilegio de visitar in situ el campo de batalla de Los Arapiles. La excursión fue precedida el viernes 22 con una pequeña charla a manos de dos expertos sobre el tema, Miguel Ángel Martín Mas y José María González, que nos introdujeron de forma amena en lo que veríamos al día siguiente. Miguel Ángel nos situó la batalla dentro de la Guerra de la Independencia o Guerra Peninsular según los ingleses, atendiendo a los prolegómenos y derivaciones posteriores del evento, y José María se centró en la lucha de guerrillas llevaba a cabo por las tropas españolas en dicha guerra. Fue un aperitivo que nos supo a poco deseosos como estábamos de que llegara el día siguiente y poder ver en directo buena parte de lo que nos habían contado.


Vista panorámica de los dos Arapiles

Partimos al día siguiente a las 9 de la mañana porque se avecinaba un día de calor que nos hizo imaginar el sufrimiento de los contendientes pues las condiciones climáticas de aquel 22 de Julio de 1812 fueron parecidas. Lo primero que llama la atención del terreno, y que es fundamental para entender el devenir de la batalla, es que lo que en principio parece llano no lo es. Según nos contaron, el duque de Wellington, al mando de las tropas aliadas formadas por ingleses, portugueses, alemanes y españoles entre otros, tuvo la capacidad de esconder sus tropas utilizando los tesos y vaguadas que pueblan la zona. Puede parecer increible tratándose de grupos de cinco mil hombres, pero os aseguro que es verdad una vez visitada la zona.
Según pasaba la mañana, subimos al Arapil Chico, al Grande y por último llegamos al Centro de Interpretación de la batalla en el pueblo que le da nombre. Fuimos haciendo paradas en los lugares estratégicos del acontecimiento, donde nuestros guías fueron describiendo como sucedieron las horas de batalla hasta concluir en la derrota francesa que a la postre iniciaría la debacle del imperio napoleónico.


 El Arapil Grande visto desde el Chico

No me extenderé más en el tema pues sigo aprendiendo cosas y espero que en fechas próximas, cercanas al bicentenario de la batalla, pueda contaros algún detalle más. Solamente dar las gracias a los organizadores y guías por lo bien que lo pasamos durante la jornada. En realidad nos supo a poco ya que es un tema que teníamos pendiente desde hace mucho tiempo y las expectativas creadas no fueron en vano. Espero que las fotografías os ayuden a haceros una idea de la magnitud de la batalla y que sirva para que valoremos un poco más nuestra historia, desgraciadamente olvidada muchas veces y tratada con más interés fuera de nuestras fronteras.

El Arapil Chico visto desde el Grande. Al fondo la ciudad de Salamanca

Más info en:

jueves, 28 de junio de 2012

Meridiano de Sangre de Cormac McCarthy.

Llegue al Meridiano de Sangre tras el buen sabor dejado por la Carretera. Según leí, era considerada la mejor obra de McCarthy, así que sin pensármelo dos veces me sumergí en su lectura. De repente y totalmente por sorpresa me vi metido de lleno en el salvaje oeste del XIX. Y sí, aquí era salvaje de veras...
De la mano de "el chaval" (del que nunca conoceremos el nombre) hasta que se convierta en "el hombre" recorreremos el sur de los Estados Unidos y México en quizás el viaje más violento del que tuve conocimiento más allá de westerns cinematográficos y novelas baratas de Marcial Lafuente Estefanía.
"El chaval" de diecinueve años, sin oficio ni beneficio, iniciará el camino de la supervivencia en ambientes poco amables donde el whisky es el dios y las peleas su profeta. Calabozos y compañeros pendencieros de desdichas serán su compañía a lo largo de su vida, donde una cabellera de indio, o del pobre diablo que se cruce en su camino, vale dinero. Y dinero significa putas, alcohol, balas y pólvora.
Nos encontramos una historia de violencia llena de pequeñas historias de distinto tipo que la complementan, con personajes extraños y deplorables que lo mejor que hicieron en su vida fue servir de alimento a los carroñeros del desierto porque su bolsa de virtudes estaba vacía. Reconozco que en muchos pasajes he perdido el hilo debido a la forma de escribir de McCarthy. No siempre se sabe qué personaje habla y eso despista el seguimiento de la trama. Algunos personajes como el Juez Holton sueltan largas disquisiciones filosóficas difíciles de seguir. Aparte no me han gustado esas notas previas a cada capítulo que te adelantan lo que va a pasar. Caí en los dos primeros capítulos pero luego me las salté con acierto.
Resumiendo, me gustó mucho más la Carretera, aunque Meridiano también tiene su encanto, un poco difuminado porque muchos pasajes se hacen difíciles de entender. Cambio de tercio y me alejo del Oeste durante una temporada ya que tengo asuntos más cercanos que atender.

martes, 26 de junio de 2012

Doña Pepita.

Allá por el año ochenta, un servidor de ustedes comenzó la enseñanza primaria. Fue en un colegio recién estrenado en el barrio y mi primera profesora o señorita como se decía entonces fue Doña Pepita.
Doña Pepita debía rondar los cuarenta y tantos por entonces, aunque su aspecto físico y su manera de vestir la hacían parecer mayor. Su cuerpo me recordaba a los muñecos de nieve y con los años al perfil de Alfred Hitchcock al comienzo de su serie. Sería fácil dibujarla a base de círculos de distinto tamaño. A esto contribuía que tuviera el pelo muy corto, facilitando el círculo más pequeño que sería la cabeza. Se completaba su estampa con unos pendientes de perlas, un abrigo largo que se ensanchaba según bajaba formando una campana, un bolso de mano y unos zapatos de tacón.
Era una profesora seria y exigente que de vez en cuando repartía algún pescozón. Recuerdo que nadie se le subía a las barbas pese a su cómico aspecto. A la pobre le tocó lidiar con una banda de chavales mayores que no habían sido escolarizados por entonces y que con el paso de los años se convirtieron en delincuentes y primeros drogadictos del barrio. No se andaba con chiquitas Doña Pepita, los colocó a todos al fondo de la clase y los puso a rezar el Padre Nuestro, oración que aprendíamos todos los demás niños bastante asustados de tener unos compañeros tan mayores y gamberros.
Sólo me dio clase un año y con los años se perdió el contacto. La verdad que le tenía cariño a la señora porque aprendí mucho con ella y me caía muy bien. Todo así hasta hace unos años que casualmente nos encontramos por la calle. Yo iba acompañado de mi madre y fue ella quien la reconoció. Estaba ya muy viejita pero su carácter imperturbable se mantenía. Seguía con su mismo atuendo y aunque su corto pelo era ya blanco, conservaba la energía que yo recordaba. Nos saludamos muy afectuosamente y tras admirar cuánto había crecido me preguntó a qué me dedicaba. Tras decírselo su risueño semblante cambió a serio y comenzó a mover la cabeza y suspirar diciendo:
-"Con lo buenos chicos que érais, ninguno de vosotros a llegado a nada..."
Se me calló el alma a los pies y tras un momento de orgullo intentando responder a la afrenta, reconocí que tenía razón. No sé qué expectativas tendría Doña Pepita de sus alumnos, pero algo más de nosotros sí que se esperaba. Nos despedimos cordialmente y hasta la fecha no la he vuelto a ver. A lo mejor la pobre ya no está con nosotros, pero a mí no se me olvidará en toda mi vida ese último encuentro. Aflora en mi memoria cada vez que llego a casa asqueado del trabajo y con ganas de cambiar de aires. Me duele y espero poder algún día darle una satisfacción a la memoria de Doña Pepita, mi “seño” de primero de EGB.

sábado, 16 de junio de 2012

La Carretera de Cormac McCarthy.

Queda saldada una cuenta pendiente que tenía desde hace bastante tiempo y que había quedado olvidada en un rincón de la agenda. Desde que Lobo Eléctrico me recomendó el libro hasta que la excelente reseña de Adalides me la devolvió a la memoria ha pasado un largo trecho que ha culminado satisfactoriamente en los tres últimos días.
Porque su lectura sólo me ha llevado tres días, o más bien tres noches. De hecho, volvía cada noche a la inhóspita carretera no por masoquismo, sino quizás buscando una excusa para ver con mejores ojos la realidad que nos ha tocado vivir y darme cuenta de que todo puede ser peor.
El mundo alrededor de la carretera es frío, húmedo, oscuro y cubierto de ceniza. Se pasa hambre y se tiene miedo y hay que aprovechar la poca luz que queda para buscar alimento y esconderse del peligro para eludir la muerte o llamarla a través de un posible suicidio. La condición humana queda al descubierto mientras viajamos al sur sin mucha esperanza, mostrando aspectos tan contrarios como la crueldad o la caridad, la autodestrucción o la compasión. Nos preguntamos si Dios nos abandonó o es que simplemente nunca estuvo, olvidando el pasado para no sufrir más en el presente, bajando escalones en la pirámide de Maslow para mantener a flote las necesidades más básicas.
Mi condición de padre sin duda ha ayudado a empatizar al máximo con los protagonistas, poniéndome en su pellejo más de una vez y alegrándome de que sólo fuera en esta ficción. Las frases cortas de McCarthy son disparos directos al alma, y su encadenamiento a través de numerosas íes griegas da un ritmo trepidante a la narración tanto para bajar a los abismos como para subir a los cielos. Devorando los diálogos cortos y lúgubres entre padre e hijo, buscando respuestas donde no las hay, pero siempre de acuerdo en seguir adelante cueste lo que cueste.
Un pequeño gran libro plagado de frases y sentencias para enmarcar, donde me esperaba pasarlo mal y lo he pasado muy bien. Un afortunado primer contacto con la obra de McCarthy y que os aseguro que no será el último.

miércoles, 13 de junio de 2012

El Ángel Perdido de Javier Sierra.

No es mal comienzo para una novela coincidir con John Dee, un personaje que me fascina y al que llevo siguiendo mucho tiempo (ver enlace), y tampoco es nada malo saldar la deuda pendiente que tenía con Javier Sierra, autor del que he leído todas sus obras en la época antebloguiana y que tenía abandonado con esta última entrega.
Supongo que llego tarde para calificar a Javier como el Dan Brown español. Ambos comparten un estilo muy parecido sin que esté diciendo de ninguna manera que hay algún tipo de copia. Como digo, he leído toda la obra de Javier incluso antes que la de Brown y solo quiero subrayar que su manera de escribir o de hilar sus historias es parecido. Escoger episodios del mundo del misterio y del esoterismo y mezclarlos con tramas llenas de tecnología de última generación e intereses gubernamentales ha dado muchos éxitos a estos autores, más aún después de la vorágine iniciada por el Código Da Vinci y que hizo popular entre las masas este tipo de escritura. No por ello voy a obviar que según mi opinión este género está ya en total decadencia, debido a que las editoriales aprovecharon el tirón Da Vinci para publicar infinidad de libros del estilo, la mayoría de ellos de poquísima calidad (leí un buen montón de ellos), y que han saturado el mercado. Hoy en día ya no están tan de moda los templarios y por suerte las publicaciones de este tipo van bajando, sólo quedando al alcance de pocos como Sierra o Brown mantenerse con un buen nivel de aceptación.
En cuanto a la novela, destaco la ubicación de escenarios en Santiago de Compostela y Noia, lugares que conozco y están llenos de magia, o el Condado de Wiltshire, que también he visitado y está también a una gran altura en el ranking de misterios. Me ha gustado especialmente el episodio brujeril de la protagonista acompañada de su abuela y tía cuando sólo tenía diez años, aventuras como esa son de las que me gustaría haber vivido alguna vez en la vida y aún no descarto poder hacerlo.

lunes, 11 de junio de 2012

Cantabrum indoctum iuga ferre nostra.

Al final de la playa del Sardinero se halla un monumento dedicado al pueblo cántabro. Estas gentes ocupaban la actual provincia de Cantabria y algunas zonas de las provincias colindantes. Estaba formado por diferentes clanes y puso todo su ahínco en evitar ser dominados por los romanos. 
Al pie del monumento se cita una frase del poeta Horacio que da título a esta entrada y significa "El cántabro, no enseñado a llevar nuestro yugo". Da fe del carácter indómito de estos pueblos norteños que defendieron lo suyo con honor y valentía, y que tantas veces se ha puesto como ejemplo de lucha justa y heroica.

jueves, 7 de junio de 2012

Manolo Preciado, un hombre de verdad.

Como habéis leído en las últimas entradas del blog, hemos pasado unos días en Cantabría. Todo han sido cosas positivas y vendrán más entradas que lo contarán. Y entre las cosas agradables y curiosas que vivimos, hubo una que no pasaría de mera anécdota o comentario si el bueno de Manolo Preciado no nos hubiera dejado hace tan poco.
La mañana del sábado 2 de Junio, mientras disfrutábamos entre amigos, nos pareció ver a Manolo Preciado paseando por el Sardinero. No creo que en realidad fuera él, pero lo valorable fueron los comentarios que se sucedieron al entrar en la conversación. Todo fueron palabras de respeto y admiración hacia este hombre de fútbol, y eso que procedían de gentes de muy diversos lugares de España sin relación con Cantabria.
Nunca lo conocí personalmente, pero verlo gritar en la banda del campo, verlo festejar los triunfos y soportar las derrotas le hicieron un hueco entre mis favoritos del fútbol. La vida le trató mal, y el fútbol tampoco fue un campo de rosas, pero siempre supo mantener el tipo y salir adelante. 
Hoy me entero con dolor de tu marcha y me siento mal. Como tú decías, de nada sirve preguntarse ¿por qué? ¿por qué?, la vida es un vaivén constante lleno de altibajos de alegría y de dolor y es así para todos. Bob Wayne lo canta a la perfección: "de la sangre al polvo el camino es corto". Hasta siempre Manolo, con todo mi respeto y admiración para siempre.

miércoles, 6 de junio de 2012

Estrella Damm on the beach.

Ahora que quedan pocos minutos para empezar una nueva jornada laboral, no es mal momento para recordar lo bien que lo pasamos el pasado fin de semana por las tierras cántabras. Allí todo fueron parabienes, disfrute y alegrías, así que de nuevo agradezco a todas las personas implicadas y a la meteorología la buena acogida que tuvimos esperando poder repetir pronto.

martes, 5 de junio de 2012

Ciudad Zombie de David Moody.

Continuamos avanzando dentro de la epopeya zombie de David Moody subiendo al segundo escalón. Todavía nos acompañan las dudas sobre qué generó esta catástrofe en la que nos encontramos metidos, y lejos de disiparse, las dudas aumentan tras la aparición de nuevos elementos que nos intrigan aún más: ¿Fue algo natural o provocado? El devenir de los supervivientes en pos de respuestas o simplemente por subsistir los llevará a encontrarse nuevas incógnitas y nuevos retos que deberan superar o de lo contrario serán devorados por la creciente y pútrida masa zombie siempre al acecho.
En esta segunda parte del relato, la trama va mucho más rapido que en la primera, ya que todo el proceso de zombificación ya fue explicado y no es necesario para seguir la acción. La inquietud continúa ante la posibilidad de inesperadas apariciones de visitantes no deseados, así que mis ratos de lectura (nunca a solas) son silenciosos y cautos, atento a cualquier ruido que me alerte de una presencia no deseada. 
Me sigo preguntando el porqué de la reticencia de los protagonistas en eliminar a los amenazantes zombies que los ostigan. Sólo lo hacen cuando no les queda otro remedio y sus vidas corren peligro. Además, cuando surgen diálogos buscando posibles soluciones o planes de futuro, nunca nadie propone tratar de eliminarlos de alguna manera. Mi opinión es que no sería tan difícil encontrar una manera de acabar con las masas zombies quemándolos  o tendiéndoles trampas para ir acabando con ellos poco a poco. Supongo que el hecho de que alguna vez fueran humanos como nosotros es lo que tira para atrás estas acciones violentas, aunque no las entiendo dada la amenaza que suponen y lo desvirtuados que están ya debido a la putrefacción y lo poco que recuerdan lo que un día no tan lejano fueron. En fin, en breve otra entrega más de la narración por estos lares.

lunes, 4 de junio de 2012

Voll Damm on the beach.

Podrían decirse mil cosas sobre esos momentos especiales que quedan en el recuerdo gracias a la combinación de distintos motivos, todos ellos agradables. Cuando se juntan la buena compañía, el buen tiempo, una gran localización y un aderezo gastronómico, la situación sólo puede calificarse como un lujo. 
Como por desgracia esto no ocurre a diario, cuando se presenta hay que aprovecharla al cien por cien y pensar en algo parecido a Carpe Diem. Y no es mala idea guardar un recuerdo fotográfico para traerla a nuestra memoria y recordarla con agrado cuando ya ha pasado y esperamos que acontezca la siguiente conjunción mágica.

jueves, 31 de mayo de 2012

¡Gana un Vox Big Ben Overdrive con Rock and Roll para Muñones!

El próximo 22 de junio de 2012 sortearemos entre los muñones un peazo-pedal de distorsión a válvulas. A válvula ECC82, para ser exactos... El bicho en cuestión funciona con alimentador y también, y aquí está la novedad, a pilas. Las válvulas requieren un suministro de energía que hasta ahora hacían imposible que este tipo de pedales se pudiesen utilizar con pilas. Pero la gente de VOX se ha sacado de la manga una tecnología que permite este funcionamiento, consiguiendo desde sonidos bluseros, hasta caña para aburrir... 

¿Qué hay que hacer para participar?

Nada. Sólo tienes que ser usuario registrado y apuntarte desde el enlace que hay al final de esta misma página. Una sola vez. Tienes hasta el 20 de junio de 2012 para apuntarte.
IMPORTANTE: En caso de que resultes ganador, la dirección postal que indiques en el formulario será la dirección a la que se enviará el premio. No se permitirá modificarla una vez introducida. El premio sólo se enviará a España.

Ganador 

El día 21 de junio haré pública en la web la lista de los participantes y el número que tienen asignado en el sorteo.
El número ganador se obtendrá a partir del número ganador del sorteo de la ONCE del 22 de junio de 2012.
 

martes, 29 de mayo de 2012

Cuentos de Salamanca en tiempos de Napoleón.

 










Este libro que ha llegado a mis manos ultimamente (Gracias Montse), incluye dos cuentos ambientados en la época de la Guerra de la Independencia y más concretamente en torno a la Batalla de Arapiles o Salamanca como es más conocida en el extranjero. Poco queda ya para que se cumplan doscientos años de aquel importante acontecimiento y no es mal momento para recordarlo de forma tan amena.
Los cuentos son bien diferentes. El cepillo de dientes de Lord Wellington de Tomás hijo, que también se encarga con acierto de las ilustraciones, podríamos considerarlo un cuento de estructura tradicional, donde diversos elementos inconexos cobran relación finalmente y donde cada personaje y situación tienen una función muy determinada. El otro relato, titulado Los tres cruasanes del Emperador y cuya autoría corre a cargo de Miguel Ángel Martín Mas, podría definirse como más comprometido y con más mensaje. Utilizando como herramienta una sencilla elección de desayuno, desarrolla toda una declaración de principios bajo la mirada de un niño que observa los extraños comportamientos que tienen los adultos.
Este segundo relato nos deja varias apreciaciones muy aplicables a los tiempos que corren, ya sea en ámbitos económicos, políticos o sociales. Porque desde hace más de doscientos años parece que pocas cosas han cambiado: los ricos y los que mandan no suelen pasar hambre y muchos otros todavía no pueden elegir lo que quieren en realidad porque se lo imponen o no está a su alcance, o simplemente porque lo desconocen y evitan por venir de algún lugar extraño. ¿Cambiaremos algún día?

lunes, 28 de mayo de 2012

Cerveza Artesanal de Trigo Santa Margarida.

De nuevo procedente de tierras catalanas nos llega otra variedad artesanal cervecera que catar. Una cerveza totalmente natural sin pasteurizar ni filtrar que conserva todas sus cualidades de origen.
Tanto al abrirla como al servirla destaca la enorme cantidad de gas que ha ido acumulando en la botella. La espuma crece sin parar y la efervescencia se conserva durante toda la cata en el líquido. Sin embargo, la espuma desaparece tan rápido como subió y al beberla no se aprecia todo el gas que parece tener al observarla.
De color amarillo claro y muy turbia, rozando la opacidad, se intuyen en el fondo de la copa los posos tradicionales de estas cervezas. El aroma nos recuerda sin duda al vino o al cava y al degustarla se nos hace más patente esa extraña cercanía que tiene con el cava, aparte de una tendencia muy fuerte a los sabores afrutados. Cerveza ligera en cuanto a graduación alcohólica (4,2%) pero muy espesa en cuanto a composición y paso por el paladar.
 

sábado, 26 de mayo de 2012

Presentación de Love and Dust de InBlauk 18/05/12


Ha pasado ya casi un mes y todavía resuenan en mi memoria los ecos del concierto de InBlauk y Bob Wayne en la ciudad (ver enlace). No ha pasado un día desde entonces en que no haya vuelto a escuchar sus canciones y degustar con deleite los magníficos recuerdos de aquella gran noche de rock and roll.
Y todavía quedaba una cuenta pendiente por saldar de aquel día, que no era otra que asistir a la presentación del segundo trabajo de los locales InBlauk, de nombre “Love and Dust”. Para ello, nos reuníamos de nuevo varios de los agraciados asistentes del evento en una superficie comercial de la ciudad para ver en acústico a Juanma Tío y Alejandro Carbayo mano a mano, guitarra con guitarra y voz con voz. En media hora contada nos presentaron cuantos temas de su nuevo trabajo pudieron, en un concierto extraño no por su contenido, sino por el lugar donde se celebraba, nada habitual para las huestes rockeras del lugar. Sonaron con gran intensidad y buen sonido temas como Road King, dedicado a los moteros o Summer Girl o Sentenced to Death entre otros.
Después de la presentación entregaron y firmaron ejemplares de su CD, charlando amable y distendidamente con todos los seguidores que se dieron cita allí. En nuestro caso, quedamos emplazados para realizar una entrevista que verá la luz en la revista Perdidos por el Mástil, y para desear toda la suerte del mundo a la banda en su andadura por los arduos caminos del rock and roll. See you on the road!

jueves, 24 de mayo de 2012

Tigana de Guy Gavriel Kay.

¡Tigana! gritan los últimos supervivientes de la guerra, pero sus ansias de libertad caen en saco roto. Su tierra ha sido conquistada, castigada y olvidada. Sólo ellos con su esfuerzo pueden devolver a su patria la memoria perdida por las artes hechiceras. Un último intento es posible antes de ser olvidados para siempre.
La introducción del libro (no es un spoiler) nos sitúa en la Península de la Palma, donde tras años de guerra, dos poderosos hechiceros luchan por hacerse con el control total de la zona. Mientras, unos pocos valientes luchan en secreto por devolver a su tierra la memoria robada. 
Podría ser un argumento válido si no fuera porque la trama está estirada al límite y a este tochazo de libro le sobran un buen puñado de páginas. Las escenas son eternas, dando vueltas a la madeja una y otra vez, repitiendo los pensamientos y las reflexiones de los personajes hasta el aburrimiento. Con frases larguísimas, donde comas y más comas enlazan oraciones sin fin. Y salvo dos o tres giros contados, toda la narración es predecible y no encontramos ningún obstáculo que ponga trabas a la acción de los protagonistas.
Es mi primera aproximación al mundo de Gavriel Kay y no ha sido nada exitosa, así que por el momento lo dejo aparcado antes de meterme en más berenjenales. Me marcho con los zombies que pese a su parsimonia son mucho más amenos que este libraco interminable.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Primer Aniversario Rock and Roll Club A-66 - Sala Cotton Club 11/05/2012 - The Dixie Boys + Rockin' Hellfire.


El pasado 11 de Mayo celebramos por todo lo alto el primer aniversario del Club de Rock A-66. Para ello nos reunimos en el acogedor Cotton Club para disfrutar de la música, de los amigos y de otras actividades que los organizadores tenían preparadas para nosotros.
Abrieron la noche los locales Rockin’ Hellfire, banda formada por viejos conocidos de la escena rockera de la ciudad, que nos deleitaron con una buena dosis de versiones de clásicos del rock; con una total entrega de la banda y gran aceptación del público presente que cantó y bailó muchos de los temas elegidos para la noche.
Mientras los Dixie Boys preparaban el escenario para su actuación, pudimos disfrutar de la exposición fotográfica de miembros del club ataviados a la usanza rockera y curiosear el mercadillo de vinilos y cd’s y de las curiosas y originales creaciones de Recíclasette a base de viejas cintas de música y vinilos.

Después llegó la guinda de la noche, con los portugueses Dixie Boys desarrollando todo su arsenal rockabilly para gozo y deleite de nuestros oídos y de los bailongos que dieron rienda suelta a sus danzarinas habilidades. Ya los vimos hace un año y el recuerdo dejado no pudo ser mejor (ver enlace), así que con ellos apostábamos a ganador. La noche avanzaba y el calor aumentaba, así como la satisfacción de los asistentes que disfrutaron de lo lindo.
Desde aquí dar las gracias a todos los organizadores del evento y miembros del Club de Rock A-66, que con su trabajo nos brindan desde hace un año estos encuentros que tanto nos gustan. Y en especial, agradecer a Mariano, batería de los Rockin’ Hellfire, todas las facilidades que nos brindó para poder charlar con los Dixie Boys y entrevistarlos para la revista Perdidos por el Mástil, una banda que se merece lo mejor del mundo por lo buenos músicos que son y por su disponibilidad y amabilidad en todo momento. Quede aquí constancia visual y sonora de lo acontecido en este primer aniversario y ojalá que vengan mil más.
Gracias a Mrs. Gibson por las fotos de los Rockin' Hellfire y al Señor DGM por el video y el transporte.

lunes, 21 de mayo de 2012

¡Felicidades Little Gibson!

Dos años llenos de vida y felicidad.

jueves, 17 de mayo de 2012

La Cigarra y la Hormiga.

Recuerdo con cariño los cuentos que leía en la infancia. Con pocos años devoré toda la biblioteca acumulada por mi hermana mayor antes de empezar a pedirle a mi madre que me sacara libros de la biblioteca de la Caja de Ahorros, a la que no podía acceder por mi prematura edad. En aquellos años no había las facilidades ni las instalaciones con las que contamos hoy en el servicio de bibliotecas del Ayuntamiento. Me pregunto que habría pasado si con todo el tiempo que tenía por entonces hubiera estado a mi alcance todo lo que hoy campea por el barrio o el pueblo. Algo cercano al éxtasis bibliográfico o al paraíso de tinta y papel podría haber tenido forma. En fin, no fantaseemos con lo ya imposible.
Recuerdo con especial cariño las fábulas, aquellas historias donde los animales tomaban la voz de los humanos y nos presentaban sus tribulaciones con una moraleja final muy útil para nuestras vidas en ciernes. Podría elegir entre muchas, pero me quedo con la cigarra y la hormiga porque fue una de las que más caló en mi personalidad y siempre supuso un ejemplo a seguir, aunque en los últimos tiempos se ha desvirtuado bastante. No sé decir cual es la versión original (Esopo, La Fontaine o Samaniego la trataron), pues leí varias con distintos finales más o menos reales o azucarados para nuestros cerebros esponja de entonces, pero lo extraíble era lo siguiente:
Durante el buen tiempo la trabajadora hormiga no perdía el tiempo y recogía alimento para que cuando llegara el frío y la escasez estuviera preparada y no le faltara de nada. Por otra parte, la ociosa cigarra prefería divertirse y cantar en lugar de trabajar y pensar en su futuro. Al llegar los malos tiempos la cigarra lloraba y se arrepentía por no haber previsto lo que se le había venido encima mientras la hormiga descansaba a gusto bien alimentada y caliente en su casa subterránea. Como digo, dependiendo del final la hormiga se apiadaba de la cigarra y le daba cobijo o el pobre bicho moría de frío sola y sin ayuda.
Sin embargo, los valores inculcados en esta fábula hoy en día ya no son tan fuertes en mi manera de pensar ni tan aplicables a la sociedad actual. Yo siempre pensé en tomar el papel de la hormiga, primero la obligación y luego la devoción como decía mi padre en casa. Seré una persona trabajadora y ahorradora y me divertiré sólo cuando tenga todo el trabajo hecho. Con los años y viendo numerosos ejemplos humanos del tema, mis convicciones se fueron derrumbando. Vi muchas cigarras que se pasaban todo el día de fiesta, trabajando lo mínimo o viviendo del cuento o de las ayudas de otras hormigas sin que nunca les llegara ese terrible invierno que acabara con ellas. Y también conocí a muchas hormigas trabajadoras que cada vez tenían que trabajar más para conseguir menos o que cuando les iba mal no conseguían ayuda tan fácil como las cigarras. Quizás la fábula no estaba completa y faltaban unos cuantos personajes más: zánganos, abejorros, escarabajos peloteros, arañas, pulgas, piojos, mosquitos y moscas cojoneras por no seguir poniendo ejemplos. Y es que si al hombre le quitan su pequeña condición humana no es más que un animal cualquiera.

martes, 15 de mayo de 2012

Las máquinas de escribir y yo.

En los tiempos que corren cuando no pasa un solo día sin que mis dedos pulsen el teclado del ordenador, recuerdo con cariño y aprecio el año que me pasé aprendiendo a escribir a máquina y que de tanta utilidad me es hoy.
Olympia Splendid 33
Mi padre tenía en casa una Olympia Splendid 33 de 1966 que se había traído de Alemania en sus años de emigrante. Estaba guardada como oro en paño y cuando me daban permiso para jugar con ella me lo pasaba en grande. Con los dedos índices de cada mano tecleaba a un ritmo lentísimo porque no sabía donde estaban las letras, y si me animaba a darle velocidad tecleando al azar, los hierros que sostenían cada letra se juntaban y atascaban al instante. La bomba fue cuando mi padre compró una cinta de dos colores negro y rojo que siempre me recuerda a la enseña anarquista de la CNT, curiosas relaciones que hace uno de joven. Pero todo aquello eran juegos y había que tomárselo en serio.
Debía tener yo unos once o doce años cuando mi madre nos apuntó a mi hermana y a mí a "máquina". Mi hermana iba por la tarde por el horario del instituto mientras que yo aprovechaba el rato entre las clases de la mañana y la tarde para ir una hora diaria a teclear. Aprendimos en casa de una vecina que tenía una habitación de su casa llena de máquinas de escribir. Calculo que cabríamos unos doce o trece alumnos cada uno sentado con su máquina. La señora era viuda y supongo que el negocio era totalmente ilegal, quiero decir que el dinero que pagábamos, que no recuerdo cuando era al mes, no pasaría por las cuentas de Hacienda. La mujer tenía dos hijos que mantener así que la "exención" de impuestos era merecida porque lo necesitaba y porque era muy paciente y buena profesora.
El método consistía en teclear unas tarjetas que te iba dando según el nivel que tenías. En ellas iban por orden primero las letras que manejaba la mano izquierda en la línea central del teclado QWERTY que conocemos todos. Empezabas con el ASDFG para pasar luego a la mano derecha con el ÑLKJH y así sucesivamente hasta combinar todas las letras y números del teclado. Todo ello sin mirar el teclado, cosa harto importante para memorizar la posición y el dedo que correspondía a cada letra. Recuerdo mis pobres dedos meñiques doloridos y sin fuerzas para apretar las teclas y como poco a poco empezabas a ganar velocidad consiguiendo momentos realmente excitantes cuando encadenabas una larga tanda de palabras sin parar y veías como tus compañeros habían dejado de teclear para mirarte con asombro y por qué no decirlo, con envidia.
Las máquinas de escribir que había en la clase eran dignas de un museo. A excepción de otra Olympia parecida a la de mi padre y otro modelo moderno de la marca Olivetti, todas eran máquinas muy viejas propias de películas de gangsters de los años veinte. Mi memoria falla y no recuerdo muchas marcas, pero la predominante era la Underwood.
Después de memorizar todas las letras el siguiente paso era escribir textos. La profesora tenía un montón de libros de cuentos muy amenos y recuerdo que más de una vez me llamaba la atención porque me ponía a leer la historia y pasaba de escribir. Los momentos interesantes había que respetarlos. Aparte de los cuentos me escribí una historia del Cid Campeador del año catapún. Se notaba la marca franquista en el texto porque ensalzaba al caballero burgalés como adalid de la gloria de España. Lo cierto es que desde entonces le tengo mucho cariño al Cid y siempre me ha gustado su figura a pesar de que años después leyera otros libros que desmitificaran un tanto su biografía.
Y así y poco a poco, tecla que te tecla llegó el día del examen. Consistía en tres ejercicios propuestos por una Sociedad que se dedicaba a esto de la mecanografía. No sé muy bien si estaría reconocida oficialmente pero nos dieron un título muy pomposo y elegante. Cada ejercicio era un texto de diferente tamaño y dificultad que debías escribir en un periodo de tiempo limitado. Si acababas de escribirlo lo repetías tantas veces como te fuera posible. Supongo que estaría algo nervioso pero me gustaba tanto escribir e iba tan sobrado que no recuerdo haberlo pasado especialmente mal. Me pusieron sobresaliente en los tres cursos. Tampoco recuerdo bien cuantas pulsaciones por minuto llegué a alcanzar pero iba a toda pastilla y era una máquina, nunca mejor dicho.
Después de conseguir el título seguí yendo a clase una temporada porque había visto a compañeros aventajados hacer dibujos con la máquina utilizando la X mayúscula y me llamaron mucho la atención. Había una cabeza de indio muy chula y un Don Quijote atacando los molinos también muy interesante. Una vez conseguidos estos hitos, mi interés por la mecanografía decayó y abandoné las clases. Sólo escribí algún trabajo de clase en los años posteriores y poco más hasta que estalló la revolución informática. Entonces me di cuenta que había perdido muchas facultades, y aunque recordaba donde estaban las letras escribía sólo con los dedos índice y mirando el teclado. Pero poco a poco mis manos y mi cerebro volvieron a coordinarse para funcionar a toda velocidad.
Recuerdo con pesar que habría pasado por entonces si me hubiera dado por aprender a tocar la guitarra en aquellos años. Supongo que habría aprendido con mucha más facilidad que en los años siguientes y si la comparación con el escribir a máquina es plausible, mi pesar sería aún mayor por la oportunidad perdida.

viernes, 11 de mayo de 2012

Elvis Who?

Las camisetas de manga corta o T-Shirts que dicen por ahí, son una de mis vestimentas más apreciadas. Las uso a diario y tengo bastantes, casi todas de música, motos o guitarreo. Me gustan muchas y alguna se puede llevar el honor de ser considerada mi favorita, pero hoy os hablaré de la que más historias curiosas me ha proporcionado.
La camiseta en cuestión, que podéis ver en las fotos, la compré hace unos años en una tienda ya desaparecida de cuyo nombre no me acuerdo. Me sorprendió encontrarla allí porque la tienda en cuestión no era muy de mi estilo, pero de vez en cuando la vida te brinda sorpresas agradables. Y la curiosidad que acontece cuando me la pongo es más o menos la siguiente:
Suele ocurrir en conciertos cuando alguien lee la pregunta de la espalda e intrigado se pone delante de mí a ver la parte delantera y salir de dudas. La respuesta suele ser: Elvis Presley, quién si no va a ser. O si ven la parte delantera se acercan amistosamente y comentan: ¡Qué grande Elvis Presley! ¡El rey! Entonces con toda la amabilidad del mundo les digo que están equivocados, que se trata de Elvis Costello. ¿Elvis Costello? ¿Y quién es ese? 
Debo ser sincero y reconocer que siempre es gente muy joven la que se acerca y que todavía tienen perdón por no conocer todavía al londinense. Les recomiendo que usen las nuevas tecnologías y que no dejen pasar la oportunidad de oir al ecléctico artista. Eso sí, el día que un cuarentón se me acerque y no sepa de qué va el tema seré menos indulgente.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Tras los pasos de los... Vikingos de Ives Cohat, Estelle Girard y Philippe Munch.

Seguimos ahondando en la fascinante cultura vikinga, esta vez de la mano de un libro para niños que sin embargo es muy útil a un adulto. A través de este tipo de publicaciones se llega con facilidad a nuevos contenidos y se afianzan y contrastan los ya conocidos, así que no veo ninguna razón para ignorarlos.
Utilizando pequeñas narraciones con sus personajes propios, en cada capítulo se aborda un aspecto de la vida de los vikingos que es complementado al final de cada uno de ellos con fotografías de objetos y lugares reales que tienen relación con lo narrado. Un glosario a pie de texto aclara las palabras o términos que puedan resultar desconocidos, (aquí sí se nota que es un libro para niños en muchos casos), y abundantes ilustraciones hacen aún más amena la lectura. 
Poco a poco entraremos en el mundo vikingo conociendo sus viajes hacia el Oeste con el famoso Erik el Rojo, y por Europa fundando lo que sería el país ruso o visitando la resplandeciente Costantinopla; cómo eran sus construcciones, sus costumbres alimenticias o cómo afrontaban la muerte. Todo ello sin olvidar las incursiones que les hicieron famosos saqueando monasterios y ciudades costeras o fluviales.
Por lo leído en otros libros del tema, lo expuesto es muy acertado y con garantías plenas de que lo aprendido es fiable. Por tanto gran libro y gran fuente de inspiración, que es lo que actualmente busco y que he encontrado con éxito.

martes, 8 de mayo de 2012

Murphy's Irish Red Beer.


Probamos por primera vez en casa esta cerveza que hemos degustado infinidad de veces en los bares. Buena compañera de viaje en las nocturnidades porque es ligera, agradable y no enturbia en demasía el estómago ni la cabeza.
Su color marrón rojizo es su seña de identidad más notoria y de ahí coge su nombre. En el vaso poca espuma pero sí se nota el gas que contiene al beberla y pasar por la garganta. Aroma suave y sabor intenso y duradero, dejando un agradable amargor en el paladar.
Aconsejan servirla bien fría y así hacemos. Un buen sucedáneo para intentar emular el pub en casa, aunque para ser sincero sabe mucho mejor allí, y sobre todo si se toma la original irlandesa.

miércoles, 2 de mayo de 2012

martes, 1 de mayo de 2012

Clapton. La autobiografía.

Tras leer esta obra de forma compulsiva y en tiempo record, de ahí mi recomendación absoluta para el que esté interesado, he sacado varias conclusiones a forma de moraleja de la turbulenta vida de uno de los escasos guitar heroes que siguen con vida. Y por lo que cuenta, de puro milagro.
En simpatía con otros músicos y artistas, parece que ninguno de ellos pudo llevar una vida normal. El que no tuvo problemas familiares en la infancia, sufrió algún tipo de adicción o muertes de seres queridos en su vida adulta. Bendecidos con algún don artístico pero malditos en sus vidas cotidianas. El caso de Eric Clapton no fue diferente.
Criado por sus abuelos y sin conocer nunca a su padre, el joven Clapton se interesó primero por el arte y tras empezar a escuchar blues, por la guitarra. Quizá se echa de menos que hubiera ahondado un poco más en su aprendizaje guitarrero, pero se agradecen sus anécdotas y experiencias con sus primeras guitarras de mala calidad, y sus paseos nocturnos por Denmark St. mirando los escaparates deseando conseguir la guitarra de sus sueños. Comenta que la primera canción que aprendió a tocar fue Scarlet Ribbons y que el bluesman Big Bill Broonzy le abrió las puertas del blues.De carácter difícil, la música le sirvió para filtrar a los que serían sus mejores amigos, cosa que comparto al completo con él: si puedes hablar con alguien de la misma música que a tí te gusta, tienes muchas posibilidades de llegar a congeniar con él. Así coincidió entre el público de los conciertos a los que asistía con las futuras estrellas del rock: Beatles, Rolling Stones, John Mayall o Jimi Hendrix.
Su apodo de Slowhand, le vino por utilizar cuerdas finas para hacer los bendings con más facilidad. No era raro que alguna se rompiera en los conciertos, así que mientras cambiaba la cuerda el público empezaba a aplaudir de forma lenta hasta que ponía la nueva. Llama la atención que siempre habla de sí mismo como si no fuera famoso, como una persona normal que a pesar de conseguir fama mundial y codearse con los grandes de la música, nunca se sintió como una estrella del rock.
Dejando a un lado lo musical, destaca la sinceridad con la que habla de sus relaciones sentimentales y de sus excesos con las drogas. De su tormentosa y extrañísima relación con Pattie Boyd ya hablé en otra entrada del blog (ver enlace), así que obviaré la parte sexual de su vida. La que no se puede dejar de lado es la de sus adicciones.
Como vividor de los años 60, Clapton probó ácidos, cocaína, heroína y alcohol en mayor o menor medida.
No fue hasta que empezó a tener problemas sentimentales cuando se convirtieron en un problema que se manifestó en primer lugar con una grave adicción a la heroína. Él tardó en considerarlo un problema y hasta varios años después, con su economía y carrera musical por los suelos, y la pérdida de varios amigos por este motivo, no pensó en dejarla. Le costó mucho y la sustituyó por un elevado consumo de alcohol que le mantendría atado durante muchos años más. Sus discos de aquella época dejan mucho que desear, y aunque se rodeó de grandes músicos en diferentes bandas, fue una pena de años perdidos.
Cuenta sus experiencias en centros de desintoxicación, sus pensamientos de suicidio y como al final tocó fondo y tras largas luchas y estabilizar un poco su vida sentimental, consiguió dejarlo y lo que es mejor, fundó sus propios centros de deshabituación para ayudar a los que sufrían su mismo problemas. Para recaudar fondos subastó muchas de sus queridas guitarras, lo cual tiene mucho significado. Dificultades añadidas fueron las muertes cercanas de su amigo Stevie Ray Vaughan y sobre todo de su hijo de cuatro años. Y como ayuda tuvo su afición a la pesca y la caza, hasta tal punto que comenta que fueron las risas de otros pescadores al verle pescar borracho lo que le hizo tomar conciencia del grave problema que tenía.
Yo también considero que parte de su resurgir fue debido al blues. El blues que en sus comienzos le hizo coger una guitarra, regresó para ayudarle a volver a ser un músico de pro. Un compañero fiel que siempre estuvo a su lado.
Termina el libro, en el que se echan en falta más fotografías, dando consejos a padres primerizos, ya con una familia y entorno estable. Un gran músico al que admiro como intérprete de las seis cuerdas y al que con toda seguridad nunca conoceré en persona, pero creo que hablando de música y guitarras pasaríamos un buen rato.

lunes, 30 de abril de 2012

La Posada del Fin del Mundo de Prugne y Oger.


Estos tres tomos recogen la historia del escritor Edgar Saint Preux en busca de la inspiración y su llegada hasta el pueblo de Trébernec, localizado posiblemente en la Bretaña francesa. Y vaya si la encontrará: desapariciones junto al mar, criaturas misteriosas y viejas historias de los druídas fomentarán su imaginación. Pero lo más inquietante de todo es que está basada en hechos reales investigados por los autores sin obtener resultados claros. ¿Te animas a ayudarlos?
A mi entender, la historia deja muchos cabos sueltos, quizás debido a las infructuosas investigaciones de los autores que lo han plasmado de la mejor manera posible, si bien es cierto que la atmósfera fantasmagórica y el ambiente opresivo del misterio están muy bien conseguidos. Utilizan dibujos al estilo clásico que me recuerdan algunas lecturas mías de obras de los setenta u ochenta, perdidas en algún armario viejo en casa de mis primas. Y es que ya vamos para viejunos y las batallitas son cada vez más frecuentes.

sábado, 28 de abril de 2012

Bob Wayne & The Outlaw Carnies + InBlauk. Camelot Salamanca 24 Abril 2012


Tremenda noche de botas de cowboy y sonidos country la del pasado martes. Bien diría Bob Wayne durante el concierto, que aquello más bien parecía la noche de un viernes por la animación que se vivió. Sólo se echaron de menos algunas gallinas y caballos corriendo por el local porque yeguas y potrancas sí que hubo por allí...
Abrieron la noche los locales InBlauk, presentando su nuevo disco “Love and Dust”. Sufrieron en su comienzo problemas de sonido que dejaban a algunos miembros de la banda en silencio. Por suerte se pudieron subsanar y el concierto fue de menos a más. Acogidos por la parroquia local, la banda lo dio todo sobre el escenario, consiguiendo en poco tiempo una conexión fiable con la audiencia que bailaba y coreaba sus temas sin parar. Esta andadura hace poco que comenzó y lo ha hecho con buen pie, así que desde aquí deseamos a InBlauk toda la suerte del mundo y seguiremos sus pasos en el futuro.


Y sobre Bob Wayne y sus Outlaw Carnies podría escribir varias entradas porque la experiencia fue de las que marcan época, toda una andanada visual y musical que no dejó a nadie indemne. Antes del concierto no conocía nada de Bob y su banda, así que durante los días previos me empapé de todos los discos que pude conseguir de ellos. Cuando escuché su autobiográfica “Blood to dust” supe que el lazo estaba hecho y que ya no se rompería.
En primer lugar te llama la atención el aspecto de tipos duros que llevan todos los miembros del grupo. Sus tatuajes, largas barbas y cazadoras llenas de mensajes directos donde predominan los vocablos Fuck y Shit contrastan con la delicadeza y limpieza de la mayoría de sus grabaciones. Contando historias con el tema de la carretera como eje principal y todas las aventuras que se pueden correr en sus inmediaciones. Y todo ello con un estilo contundente como si el bueno de Johnny Cash hubiera tocado a bordo de un Chevrolet con turbo en los años 50. Mientras escuchaba embelesado sus canciones, transportado hacia las tierras del oeste sobre melodías de violín inolvidables y mil sensaciones recorrían mi ser, una convicción crecía en mí: estos tíos en directo deben ser la leche. Y así fue...
Tardaron un par de canciones en ajustar el sonido a su conveniencia, después ya no hubo quien les parara. Bob Wayne no venía solo. Le acompañaba su banda, los Outlaw Carnies, ¡y qué banda! Un batería ya con unos años encima pero con el nivel de energía a tope para poner a mil revoluciones la locomotora rítmica que dirigía. Menos mal que con buena previsión amarró con metros y metros de cinta aislante el bombo al suelo. A saber dónde habría acabado si no. Jared McGovern al contrabajo, el más punk que se pueda encontrar; a la guitarra eléctrica, Ryan Clackner, el más heavy al Este de Nashville y al violín, Liz Sloan, la chica con la mirada más enigmática que nunca vi al interpretar sus solos. Todavía me pregunto sobre quién o qué fijaba la mirada cuando tocaba. Todos juntos consiguieron que pasara una de las mejores noches de rock and roll que recuerdo pues se me hizo muy corta y no quería que acabara en ningún momento.
Después del show, saludamos a la banda mostrándose en todo momento muy cercanos y accesibles. No me queda más que decir que en la larga gira europea que tienen por delante, tocando casi a diario, no perdáis la oportunidad de verlos en directo porque merece mucho la pena. Y yo espero volver a coincidir en el futuro con el chico que nació en 1977, el año que Elvis murió, posiblemente en la carretera, su lugar favorito...
Thanks again to Mr. DGM for the video!

viernes, 27 de abril de 2012

Gracias Pep.

Por todo lo que nos has dado y por todo lo que nos darás.
Buena suerte y hasta pronto.

miércoles, 25 de abril de 2012

Dublinés de Alfonso Zapico.

Siguiendo la estela de Zapico sin apenas tiempo para interludios, ya ha caído la tercera obra de este autor que pasa a ser uno de los más respetados en este blog. Y son mil razones las que generan esta aclamación.
Leyendo su biografía, se ve con claridad que la evolución en su carrera ha sido muy favorable y va por muy buen camino. En su dibujo noto también este crecimiento, con unos trazos que han pasado de ser más agresivos y angulosos a adquirir cierta suavidad y redondez. En la elección de los temas a dibujar se intuye que le encanta la historia y lo que es mejor, sabe como divulgarla.
En esta ocasión le toca nada más y nada menos que a la vida de James Joyce, el escritor irlandés famoso por su Ulises entre otras obras. Aquí Zapico se ha dejado la piel en un trabajo arduo y memorable, pues reflejar la inquieta biografía de Joyce no es moco de pavo. Una existencia tan movida con tantos cambios de domicilio trotando de país en país y tantos avatares familiares sobre el papel no están al alcance de cualquiera. Infinidad de personajes y localizaciones deben haber sido un trabajo extenuante para el asturiano, pero viendo el resultado final puede estar más que satisfecho con lo logrado.
Y en cuanto al protagonista del cómic, decir que no he leído nada de él pero espero que, para satisfacción del autor, reconocer que me ha picado el gusanillo de plantearme al menos la lectura del Ulises, un libro que según lo oído no debe ser nada fácil de devorar. A esto se añaden los recuerdos de mi viaje a Dublín, y la espinita clavada al pasear por sus calles y encontrarme cada dos por tres placas conmemorativas de episodios reflejados  en el Ulises y de los que yo no tenía ni idea de qué trataban. Estas situaciones me sientan especialmente mal y procuro ponerles remedio lo antes posible.
Tras conocer un poco a Joyce, decir que era un canalla con talento, un artista sinvergüenza cuya afición al alcohol y a la vida nocturna le sirvieron no sólo para destruir su salud, sobre todo sus ojos y su estómago, sino para mantener una extensa vida social y codearse con los grandes de su tiempo: Eisenstein, Matisse, Yeats, Bernard Shaw, H. G. Wells, Carl Jung, Samuel Beckett o Proust son una mínima muestra de la gente con la que se codeó este manirroto pero genial personaje. Es solo una suposición, pero con la vida que le gustaba llevar y proviniendo de Irlanda, si hubiera nacido unos años más tarde con toda seguridad estaríamos hablando ahora de una famosa estrella del rock. Why not?

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