
Eran los mismos, aquellos punkis de Cornellá que cantaban aquellas cosas tan brutas en los setenta: la traumática llegada de la regla, inte
rrumpida por un tal Jorge García, la pistola que no molaba, el nacimiento con semilla de borracho y cuna de prostituta por decirlo de una manera poco violenta, el curriqui de barrio...
Parece que se reunieron para un solo concierto y que las cosas funcionaron y van a dar unos cuantos más. Tras la muerte de su guitarrista El Tío Modes, que ha sido sustituido por dos guitarristas jóvenes, siguen voz, bajo y batería al mando de los originales traperos. Que siga la marcha por mucho tiempo más.

Parece que se reunieron para un solo concierto y que las cosas funcionaron y van a dar unos cuantos más. Tras la muerte de su guitarrista El Tío Modes, que ha sido sustituido por dos guitarristas jóvenes, siguen voz, bajo y batería al mando de los originales traperos. Que siga la marcha por mucho tiempo más.
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