
No se dejen llevar por el título y crean que es una obra parecida a las exitosas novelas de Ken Follett, porque se trata de una historia muy distinta. En este breve episodio el bueno de Sepúlveda tiene tiempo suficiente para criticar la guerra injusta que el pueblo llano ni conoce ni entiende y le es ajena aunque se vea inmerso en ella con todas sus negativas consecuencias; y de como el ser humano prioriza en recuperar aquello que le es más imprescindible, en este caso un templo dedicado al ron y a la música, tan necesarios o más para levantar el espíritu que ninguna religión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario