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martes, 1 de mayo de 2012

Clapton. La autobiografía.

Tras leer esta obra de forma compulsiva y en tiempo record, de ahí mi recomendación absoluta para el que esté interesado, he sacado varias conclusiones a forma de moraleja de la turbulenta vida de uno de los escasos guitar heroes que siguen con vida. Y por lo que cuenta, de puro milagro.
En simpatía con otros músicos y artistas, parece que ninguno de ellos pudo llevar una vida normal. El que no tuvo problemas familiares en la infancia, sufrió algún tipo de adicción o muertes de seres queridos en su vida adulta. Bendecidos con algún don artístico pero malditos en sus vidas cotidianas. El caso de Eric Clapton no fue diferente.
Criado por sus abuelos y sin conocer nunca a su padre, el joven Clapton se interesó primero por el arte y tras empezar a escuchar blues, por la guitarra. Quizá se echa de menos que hubiera ahondado un poco más en su aprendizaje guitarrero, pero se agradecen sus anécdotas y experiencias con sus primeras guitarras de mala calidad, y sus paseos nocturnos por Denmark St. mirando los escaparates deseando conseguir la guitarra de sus sueños. Comenta que la primera canción que aprendió a tocar fue Scarlet Ribbons y que el bluesman Big Bill Broonzy le abrió las puertas del blues.De carácter difícil, la música le sirvió para filtrar a los que serían sus mejores amigos, cosa que comparto al completo con él: si puedes hablar con alguien de la misma música que a tí te gusta, tienes muchas posibilidades de llegar a congeniar con él. Así coincidió entre el público de los conciertos a los que asistía con las futuras estrellas del rock: Beatles, Rolling Stones, John Mayall o Jimi Hendrix.
Su apodo de Slowhand, le vino por utilizar cuerdas finas para hacer los bendings con más facilidad. No era raro que alguna se rompiera en los conciertos, así que mientras cambiaba la cuerda el público empezaba a aplaudir de forma lenta hasta que ponía la nueva. Llama la atención que siempre habla de sí mismo como si no fuera famoso, como una persona normal que a pesar de conseguir fama mundial y codearse con los grandes de la música, nunca se sintió como una estrella del rock.
Dejando a un lado lo musical, destaca la sinceridad con la que habla de sus relaciones sentimentales y de sus excesos con las drogas. De su tormentosa y extrañísima relación con Pattie Boyd ya hablé en otra entrada del blog (ver enlace), así que obviaré la parte sexual de su vida. La que no se puede dejar de lado es la de sus adicciones.
Como vividor de los años 60, Clapton probó ácidos, cocaína, heroína y alcohol en mayor o menor medida.
No fue hasta que empezó a tener problemas sentimentales cuando se convirtieron en un problema que se manifestó en primer lugar con una grave adicción a la heroína. Él tardó en considerarlo un problema y hasta varios años después, con su economía y carrera musical por los suelos, y la pérdida de varios amigos por este motivo, no pensó en dejarla. Le costó mucho y la sustituyó por un elevado consumo de alcohol que le mantendría atado durante muchos años más. Sus discos de aquella época dejan mucho que desear, y aunque se rodeó de grandes músicos en diferentes bandas, fue una pena de años perdidos.
Cuenta sus experiencias en centros de desintoxicación, sus pensamientos de suicidio y como al final tocó fondo y tras largas luchas y estabilizar un poco su vida sentimental, consiguió dejarlo y lo que es mejor, fundó sus propios centros de deshabituación para ayudar a los que sufrían su mismo problemas. Para recaudar fondos subastó muchas de sus queridas guitarras, lo cual tiene mucho significado. Dificultades añadidas fueron las muertes cercanas de su amigo Stevie Ray Vaughan y sobre todo de su hijo de cuatro años. Y como ayuda tuvo su afición a la pesca y la caza, hasta tal punto que comenta que fueron las risas de otros pescadores al verle pescar borracho lo que le hizo tomar conciencia del grave problema que tenía.
Yo también considero que parte de su resurgir fue debido al blues. El blues que en sus comienzos le hizo coger una guitarra, regresó para ayudarle a volver a ser un músico de pro. Un compañero fiel que siempre estuvo a su lado.
Termina el libro, en el que se echan en falta más fotografías, dando consejos a padres primerizos, ya con una familia y entorno estable. Un gran músico al que admiro como intérprete de las seis cuerdas y al que con toda seguridad nunca conoceré en persona, pero creo que hablando de música y guitarras pasaríamos un buen rato.

4 comentarios:

IL dijo...

¿El video tiene algo que ver con el libro? No veo a Clapton por ninguna parte :-)

Mr. Gibson dijo...

Esa fue la primera canción que aprendió a tocar la guitarra ¿te has leído la entrada tronco?

IL dijo...

Que horror...a quién se le ocurre

Juan dijo...

Menuda vida se dio el majete, un buen carrusel pal cuelpo. No me extraña que se le haya quedado carusa en los últimos tiempos.

Personalmente me gusta mucho su disco con Derek and the Dominos.

Saludos!

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