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lunes, 30 de mayo de 2011

Red House. 19 Mayo 2011. Sala El Corrillo.


Volvíamos con mucho gusto al Corrillo a disfrutar de la banda de Francisco Simón y Jeff Espinoza, y nunca mejor dicho porque los demás miembros de la banda no estuvieron presentes para la ocasión. Estos conciertos mano a mano no crean ustedes que son de menor calidad que si la banda estuviera al completo, sino que ganan en intimidad y dan una libertad a los músicos muy de agradecer para el público.
Hablando con Jeff en el descanso del show nos comentaba que la pareja lleva junta más de veinticinco años, y eso se nota en el entendimiento que hay entre ellos a la hora de programar los temas que van a tocar (sobre la marcha) o cuando una mirada sirve para ponerse de acuerdo sin mediar palabra. Aunque Jeff nos confesaba que Francisco Simón le sigue sorprendiendo día a día, como cuando mete en medio de un punteo una canción infantil o algo así.
Coincidíamos de nuevo con Francisco Simón tras hacerlo unos años atrás en el Curso de Blues de Béjar, como buena parte del público le recordó. Así hizo gala de su buen humor y su cercanía conversando animadamente con sus ex-alumnos al final de concierto. Y durante el show fueron fluyendo clásicos del blues, temas propios y alguna versión como el Knockin' on heaven's door de Dylan. 
Como decía antes, destacar la compenetración que existe entre estos dos músicos, mano a mano con sus guitarras y la excelente voz de Jeff acompañada por unos solos de impresión de Simón, que exprime el mástil de su guitarra con sus grandes manos sacando calidez, potencia o ternura a su antojo. Es incluso capaz de acercarse a la barra a pedir una copa sin dejar de tocar ni un momento añadiendo una nota de espectáculo muy gratificante.
Después charla, buen rollo, fotografías y la adquisición de su último trabajo Chihuahua Boogie autografiado. Me quedé sin camiseta de recuerdo por falta de talla y no es que yo esté gordo precisamente. De nuevo gracias al señor DGM por el video.










lunes, 16 de mayo de 2011

The Dixie Boys. 2 Abril 2011 Sala Hresso.



No los conocía, como tantas otras cosas del país vecino, y he aquí mi equivocación. No sé de donde proviene esta extendida ignorancia hacia nuestros compañeros de península pero es una realidad. Por lo menos nos queda el consuelo de contar entre los miembros de la banda conciertera al amigo Marco, que nos instruye cada vez que lo vemos con su saber sobre Portugal. Prometo seguir aumentando mi interés hacia el oeste peninsular en el futuro.
Y ya centrándonos en el evento musical, llegamos al Bar Hresso para disfrutar de los Dixie Boys, cuarteto cien por cien rockanrollero, que amenizó la noche dentro de la reunión de viejos tupés que había comenzado unas horas antes con un encuentro gastronómico al estilo de los años 50. Poco a poco el local se fue llenando de jóvenes y viejos amigos, que se saludaban efusivamente, algunos tras largo tiempo sin coincidir, hasta que llegó la hora de los Dixie, que desmenuzaron pieza por pieza su trabajo Mean Mean Gal y que pudimos adquirir autografiado al final del concierto. Buen conjunto al mejor estilo clásico, con contrabajo y guitara solista peleona y front man a la vieja usanza, que empezó trajeado y acabó en camiseta de tirantes debido al enorme calor que se fue acumulando en la sala. Buenísima conexión entre banda y público que no paraba de bailar y bailar. Mejor final de fiesta no pudo haber, con versiones del Johnny B. Goode y Folsom Prison Blues. ¿Qué más se puede decir?... ¿Cuándo nos juntamos otra vez?
Gracias al Señor DGM por su video del evento.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Recordando a Marley.

Hoy hace treinta años que nos dejó, pero no pensemos por ello que no sigue presente. De hecho, pasarán treinta años más y seguiremos escuchando sus canciones porque su espíritu es ya inmortal.
Portador infatigable del buen rollo y perfecta panacea contra el desánimo, es capaz de conseguirlo incluso interpretando canciones tristes como Redemption Song, que compuso cuando sabía que le quedaba poco tiempo de estancia entre nosotros. 
Desde aquí te saludamos Bob, agradeciéndote todos los buenos ratos que nos has dado y nos darás.

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